Tortilla de patatas española vegana
Hay muchas versiones de tortilla de patatas vegana, sin huevo y sin harina de trigo, pero algo que me gusta especialmente de esta receta es que no sabe a harinaza, tiene un sabor limpio, suave y agradable al paladar, y además resulta ligera tanto en boca como en digestión.
A partir de esta base puedes hacer mil variaciones: con o sin cebolla, con pimientos, con espinacas, en capas, rellena o como más te apetezca. Esta es la receta base, y desde aquí la imaginación manda.

Ingredientes
Cantidades para 4 personas.
- 5 patatas medianas
- 1 vaso de leche de soja
- ½ vaso de agua
- 2 cucharadas soperas de harina de garbanzo
- 2 cucharaditas de café colmadas de almidón de maíz
- 1 diente de ajo o ½ cucharadita de ajo en polvo (opcional)
- ½ cebolla o 1 cucharadita de cebolla en polvo (opcional)
- 1 cucharadita colmada de levadura química
- Sal al gusto (aprox. ½ cucharadita de café)
- Aceite de oliva virgen extra para freír las patatas (aprox. 1 vaso y medio)
Composición nutricional aproximada (por ración)
Valores estimados considerando 4 raciones.
- Calorías: ~430 kcal
- Proteínas: ~10 g
- Grasas: ~22 g
- Carbohidratos: ~45 g
- Fibra: ~6 g
Es un plato energético y saciante, ideal como comida principal si se acompaña de una ensalada fresca o verduras salteadas.
Índice glucémico del plato
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Ingredientes principales y su IG aproximado:
Índice glucémico del plato
Ingredientes principales y su IG aproximado
- Patata cocida/frita: IG alto (~75–85)
- Harina de garbanzo: IG bajo (~35)
- Almidón de maíz: IG alto
- Aceite de oliva virgen extra: IG nulo
Estimación del índice glucémico
Aunque la patata tiene un índice glucémico alto, la combinación con proteína vegetal, fibra, grasas saludables y la ausencia de harinas refinadas hace que el índice glucémico estimado del conjunto se sitúe entre 55 y 65, considerándose moderado, especialmente si se consume como plato único y no se acompaña de otros alimentos ricos en azúcares o harinas.
Preparación
Lavamos, pelamos y cortamos las patatas en rodajas finas o dados pequeños. Si usamos ajo y cebolla frescos, los picamos muy finos.
Ponemos una sartén amplia al fuego con el aceite de oliva y lo calentamos a fuego fuerte. Cuando esté caliente, bajamos la intensidad para que las patatas se frían a fuego medio, sin dorarse en exceso.

Añadimos las patatas y, si procede, el ajo y la cebolla, y vamos removiendo con cuidado para que se hagan de manera uniforme hasta que estén bien tiernas.
Mientras tanto, en un bol grande ponemos la leche de soja, el agua, las harinas, la levadura, la sal y las especias en polvo si no las hemos usado en fresco, y batimos bien con unas varillas hasta obtener una mezcla homogénea. Reservamos.

Cuando las patatas estén listas, las pasamos a un colador metálico para eliminar el exceso de aceite y las volcamos todavía calientes en el bol con la mezcla líquida. Removemos bien para que las patatas queden sueltas y bien impregnadas, sin formar un bloque compacto.
Retiramos el aceite de la sartén, dejando solo una cucharada, que repartimos bien por la superficie.
Vertemos la mezcla en la sartén y cocinamos a fuego medio, ayudándonos de una espumadera o pala para dar forma a los bordes. Cuando la base esté cuajada, colocamos un plato llano encima y damos la vuelta a la tortilla.

Añadimos otra cucharada de aceite a la sartén, deslizamos de nuevo la tortilla y dejamos que se dore y termine de cuajar por el otro lado.
Cuando se mueva con facilidad al sacudir la sartén, estará lista.
¡Buen provecho!
