Receta de tahini

Receta de tahini

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Receta de tahini

El tahini es una salsa tradicional de la gastronomía de Oriente Medio elaborada a partir de semillas de sésamo o ajonjolí. Es un alimento energético, con unas 600 kcal por cada 100 g, pero consumido en pequeñas cantidades resulta muy interesante desde el punto de vista nutricional.

Destaca por su contenido en proteínas de fácil absorción y fibra, lo que favorece la digestión de las grasas y lo hace especialmente interesante en dietas orientadas al cuidado cardiovascular. Aporta minerales como calcio, fósforo, hierro y magnesio, además de metionina, un aminoácido esencial que el organismo no puede sintetizar por sí mismo y que debe obtenerse a través de la alimentación.

Su perfil graso es mayoritariamente insaturado, alrededor de un 55 %, incluyendo lecitina, que contribuye a reducir el colesterol LDL. Además, contiene sesamol, un antioxidante natural, y ácidos grasos como el oleico y el linoleico, en proporciones beneficiosas para la salud cardiovascular. Su aporte de vitaminas del grupo B lo convierte también en un alimento interesante para los procesos de regeneración celular.

¿Te apetece probarlo en casa?

Ingredientes

  • 150 g de semillas de sésamo o ajonjolí (aprox. 1 taza pequeña)
  • 5 cucharadas de agua filtrada
  • 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal rosa del Himalaya o sal marina

Composición nutricional aproximada (por ración)

Valores estimados por 1 cucharada sopera.

  • Calorías: ~90 kcal
  • Proteínas: ~3 g
  • Grasas: ~8 g
  • Carbohidratos: ~3 g
  • Fibra: ~1,5 g

Es un alimento muy concentrado energéticamente, por lo que se recomienda utilizarlo en pequeñas cantidades como parte de una dieta equilibrada.

Índice glucémico del plato


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Ingredientes principales y su IG aproximado:

  • Semillas de sésamo: IG muy bajo

Estimación

El índice glucémico estimado del tahini se sitúa por debajo de 20, considerándose muy bajo, lo que lo convierte en un excelente acompañamiento para platos con legumbres o cereales, ya que ayuda a moderar la respuesta glucémica del conjunto.


Preparación

El primer paso consiste en tostar ligeramente las semillas. Para ello, colócalas en una sartén o cazuela sin aceite, previamente caliente, y muévelas constantemente con una cuchara de madera durante un par de minutos, evitando que se quemen.

Una vez tostadas, pásalas a un procesador de alimentos o vaso de batidora y tritúralas hasta obtener una textura fina, casi en polvo.

A continuación, ve añadiendo poco a poco el aceite y el agua, comenzando con un par de cucharadas de cada uno, y continúa triturando hasta alcanzar la consistencia que más te guste. Para esta cantidad de semillas, lo habitual es usar unas cinco cucharadas de aceite y cinco de agua, aunque puedes ajustarlo a tu preferencia.

Añade una pizca de sal, aproximadamente la punta de una cucharilla de café, y vuelve a triturar hasta que todos los ingredientes estén perfectamente integrados.

Y listo, ya tienes tu tahini casero preparado para usar en otras recetas o simplemente para untar en tostadas.

Si no lo consumes de inmediato, guárdalo en un tarro de cristal hermético en la nevera.

Variante: Tahini puro (sin agua ni aceite)

Esta es la forma más tradicional y concentrada de preparar el tahini, utilizando únicamente semillas de sésamo. El resultado es una pasta más densa, intensa y con un sabor ligeramente más profundo, ideal como base para hummus, salsas o para ajustar después según la receta que vayas a preparar.

Ingredientes
150 g de semillas de sésamo o ajonjolí
(opcional) una pizca mínima de sal

Preparación
Tuesta ligeramente las semillas de sésamo en una sartén o cazuelita, sin añadir aceite, removiendo constantemente para evitar que se quemen. El tostado debe ser suave, solo lo justo para potenciar el aroma y facilitar la liberación de los aceites naturales, sin que lleguen a oscurecerse en exceso.

Una vez templadas, pásalas al procesador de alimentos o a una batidora potente y tritura con paciencia. Al principio parecerá que solo se convierten en polvo, pero poco a poco irán liberando su propia grasa natural y se transformarán en una pasta espesa y homogénea. Es importante hacer pausas si el aparato se calienta y raspar las paredes del vaso para que el triturado sea uniforme.

Si lo deseas, puedes añadir una pizca muy pequeña de sal, aunque tradicionalmente el tahini puro no la lleva y se ajusta después según la preparación final.

Este tahini es más concentrado y espeso que la versión con agua y aceite, por lo que es habitual diluirlo posteriormente con un poco de agua, zumo de limón u otro líquido cuando se utiliza en salsas, cremas o aliños.

¡Buen provecho!



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