Hablemos de la leche de almendras y sus propiedades
Conviene remarcar que a nivel legal, en la Unión Europea el término “leche” está reservado para productos de origen animal, por lo que en el ámbito comercial suele denominarse bebida de almendras. No obstante, en el uso cotidiano y tradicional se emplea habitualmente el término “leche de almendras”, que es el que utilizaremos en este artículo por ser el más reconocible para el lector.
La leche de almendras es una alternativa vegetal a la leche de origen animal cada vez más utilizada, no contiene colesterol y tiene un aporte calórico bajo, que suele situarse aproximadamente entre 25 y 50 kcal por cada 100 ml, dependiendo de la proporción de almendra utilizada y de si está o no enriquecida.
Desde el punto de vista nutricional, aporta micronutrientes interesantes, especialmente vitaminas y minerales presentes de forma natural en la almendra. Entre ellos destacan la vitamina E, con efecto antioxidante, y vitaminas del grupo B como B1, B2, B3 y B6, además de minerales como calcio, magnesio, potasio y fósforo, y en menor proporción sodio, hierro y zinc.
Conviene tener en cuenta que el contenido final de estos nutrientes dependerá de si la leche es casera o comercial, y de la cantidad real de almendra utilizada, ya que muchas bebidas comerciales contienen un porcentaje muy bajo de fruto seco y suelen estar fortificadas artificialmente.
Gracias a su composición, la leche de almendras presenta una serie de características interesantes dentro de una alimentación vegetal equilibrada.
Propiedades de la leche de almendras
– Contribuye a mantener niveles saludables de colesterol, ya que no contiene colesterol y aporta grasas insaturadas propias de la almendra.
– Ayuda a combatir el estrés oxidativo, gracias a su contenido en vitamina E y compuestos antioxidantes.
– Favorece el tránsito intestinal, especialmente cuando se elabora de forma casera y conserva parte de la fibra de la almendra.
– Es apta para personas celíacas, ya que no contiene gluten de forma natural.
– Es adecuada para personas con intolerancia a la lactosa, al no contener lactosa ni proteínas lácteas.
– Contribuye a la salud ósea, por su aporte de calcio y magnesio, especialmente cuando se combina con una dieta rica en otros alimentos vegetales minerales.
– Resulta ligera y digestiva, lo que la hace interesante en procesos de control de peso y para personas con digestiones sensibles.
– Puede contribuir al cuidado de la piel, gracias a su perfil antioxidante y a la presencia de grasas saludables.
Cómo se prepara la leche de almendras
Para preparar leche de almendras casera solo necesitas una taza de almendras crudas y un litro de agua de buena calidad, preferiblemente filtrada o purificada.
Es importante activar las almendras dejándolas en remojo durante al menos 8–12 horas. Tras el remojo, se recomienda retirar la piel, que se desprende con facilidad, y lavarlas bien antes de utilizarlas, ya que este proceso mejora la digestibilidad y reduce la presencia de antinutrientes, como explico con más detalle en este artículo sobre por qué debemos poner los frutos secos y las semillas en remojo
Colocamos las almendras peladas en un procesador de alimentos o batidora potente, añadimos el agua y trituramos durante varios minutos hasta obtener una mezcla homogénea.
A continuación, con la ayuda de una gasa, bolsa vegetal o colador de malla fina, filtramos la preparación para separar el líquido de la pulpa de almendra. Es importante exprimir bien para aprovechar todo el líquido.
La pulpa resultante, conocida como okara, no debe desecharse, ya que puede utilizarse para preparar galletas, quesos vegetales, rellenos o incluso secarse y molerse para obtener harina de almendra.
Yo prefiero no endulzar ni aromatizar la leche hasta el momento de su uso, adaptándola según la preparación, aunque se puede añadir de forma opcional canela, vainilla, sirope de agave, jarabe de arce o el endulzante que se prefiera.
La leche de almendras casera debe conservarse en la nevera, en un frasco bien cerrado, y agitarse antes de usarla. Su duración aproximada es de 2 a 3 días.
