¿Por qué beber café y té verde en exceso puede ser perjudicial para la salud?
El té verde, por ejemplo, es conocido por su alto contenido en antioxidantes. Se le atribuyen propiedades antibacterianas y efectos protectores frente al daño oxidativo, lo que ha generado la creencia generalizada de que consumir grandes cantidades puede alargar la vida o incluso prevenir enfermedades como el cáncer.
Sin embargo, el consumo excesivo y continuado de café o de distintos tipos de té no está exento de efectos adversos, especialmente a nivel digestivo. Diversos estudios y observaciones clínicas muestran que un consumo elevado, sobre todo cuando se realiza con el estómago vacío, puede provocar molestias gástricas en determinadas personas.
Polifenoles, taninos y su efecto en el sistema digestivo
Los antioxidantes presentes en el té pertenecen en su mayoría al grupo de los polifenoles. Dentro de este grupo se encuentran los taninos, responsables del sabor astringente característico del té y de algunas de sus propiedades biológicas.
Los taninos pueden oxidarse con facilidad cuando se exponen al aire o al agua caliente durante la infusión. En determinadas condiciones, esta oxidación puede dar lugar a compuestos con efecto irritante sobre la mucosa gástrica. Además, los taninos tienen la capacidad de interactuar con proteínas, lo que explica su efecto astringente y su potencial para resultar agresivos en estómagos sensibles.
La mucosa gástrica y el impacto del consumo continuado
La mucosa gástrica es la capa protectora que recubre el estómago y lo defiende frente al ácido y a otros agentes irritantes. Cuando esta barrera se debilita o se daña, pueden aparecer molestias como ardor, gastritis o úlceras.
Observaciones clínicas realizadas por Hiromi Shinya, precursor de la cirugía colonoscópica, describen que en personas consumidoras habituales de café o té con alto contenido en taninos se han observado cambios atróficos en la mucosa gástrica, visibles mediante exploración endoscópica. Estos cambios implican un adelgazamiento progresivo de esta capa protectora.
Es importante matizar que la atrofia gástrica crónica y la gastritis persistente son factores de riesgo, pero no causas directas inevitables, de patologías más graves. El riesgo depende de múltiples factores, como la genética, la dieta global, el consumo de alcohol, el tabaco o la presencia de Helicobacter pylori.
A estos efectos se suma la cafeína, presente tanto en el café como en el té, que puede aumentar la secreción ácida y agravar síntomas digestivos en personas sensibles.
Además, muchas variedades de té comercializado en supermercados proceden de cultivos intensivos donde se utilizan productos químicos agrícolas. Si se combinan los posibles efectos de los taninos, la cafeína y los residuos químicos, el impacto sobre la mucosa gástrica puede ser mayor en consumos elevados y continuados.
No todas las personas reaccionan igual al café o al té. La tolerancia a la cafeína y a los taninos varía según factores genéticos, el estado de la mucosa gástrica, el nivel de estrés y los hábitos alimentarios. Lo que para algunas personas resulta inocuo, para otras puede generar molestias incluso en cantidades moderadas.
También es importante diferenciar entre tipos de té. El té verde, el té negro y los tés fermentados tienen perfiles distintos de cafeína y taninos. En general, los tés más fermentados suelen contener mayores cantidades de taninos, mientras que los tés más suaves o de menor tiempo de infusión pueden resultar mejor tolerados.
El tiempo de infusión influye de forma directa en la concentración de taninos y cafeína. Infusiones prolongadas aumentan la astringencia y el potencial irritante, mientras que infusiones más cortas suelen ser más suaves para el sistema digestivo.
En algunas personas, el consumo habitual de café o té no solo se manifiesta a nivel digestivo, sino también en forma de cansancio, somnolencia o dificultad para concentrarse, incluso poco después de consumirlos.
Cómo reducir el impacto del café y el té en el estómago
Esto no significa que el té o el café deban eliminarse por completo de la alimentación. Para quienes disfrutan de estas bebidas, es recomendable elegir productos de cultivo ecológico siempre que sea posible, consumirlos después de las comidas y no en ayunas, evitar temperaturas excesivamente altas y no superar dos o tres tazas al día, especialmente en personas con estómagos sensibles.
Para quienes presentan molestias digestivas frecuentes, pueden ser una alternativa interesante las infusiones sin cafeína y con bajo contenido en taninos, como el rooibos, la manzanilla o el hinojo, que no ejercen el mismo efecto irritante sobre la mucosa gástrica.
Como ocurre con muchos alimentos y bebidas, la dosis y el contexto marcan la diferencia entre un consumo compatible con la salud y uno potencialmente perjudicial.
